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"Simplificando tantas y tantas palabras,
recordando que nunca son previstas y que siempre son honestas, aquí estoy,
derramando las palabras como sangre de mi boca,,, como antes... como siempre,,,
como YO".


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10/2/11

Ayer también me masturbé pensando en tí...

Justo antes de dormir, cuando no pasábamos la noche juntos, recordaba cómo lo habíamos hecho horas antes o el día anterior, recordaba la forma de iniciar el jugueteo, si me había manoseado en el metro, en el taxi, en la tienda, en el bar o en la fiesta de sus primos. Recordaba cómo le gustaba acariciar mis piernas cuando decidía usar falda y medias, y cómo le gustaba tocarme el trasero cuando salíamos del vagón del metro, o cómo tocaba mis senos disimuladamente cuando andábamos por la calle. Me excitaba…

Ayer fue un día caluroso, pensaba en la forma de saciar el deseo de estar con alguien más, saqué aquel cuaderno con nombres y teléfonos, ninguno me apeteció y salí a caminar, tal vez así podría: 1) encontrar a alguien bueno con quien follar 2) dejar de pensar en follar 3) llegar a tu lugar 4)…

Saqué un cigarrillo y sonaba en mi mente aquella canción… aquella canción con la que solía despertarme a las 8:30 am en su cama, entre semana. Sabía que era un día lleno de nostalgia, de palabras secas y amargas, de sensaciones perdidas y miradas entonadas, sabía que él no regresaría y yo jamás volvería a dormir en su cama.

Recordé palabras que mi tía me había dicho días antes: “Nena, no te preocupes, eres muy inteligente, eres una chica con suerte” en ese momento yo pensé: ¿una chica con suerte? ¡qué va! Soy una hija de la chingada… sólo sonreí.


Conté 4 cigarrillos y regresé a casa, estaba cansada y sólo quería un buen descanso, una cerveza y el lápiz que escribe sobre su cara.

Mi cama, mis sábanas y mi almohada, comencé a tocarme imaginando que él estaba a mi lado, me tocaba como él solía hacerlo, agarre buen ritmo y me empeñé en su cara, me empeñé en aquellos huesos que sobresalían de su cadera, en la cicatriz de su espalda, en sus gemidos cuando me penetraba…

Hoy me desperté extrañando aquella mirada, queriendo su olor y sus manos sobre mis nalgas, y escribí en una pequeña hoja de papel:

Ayer también me masturbé pensando en ti.



[Esas notas le llegarán a su casa]